
Un proyecto privado denominado TP AI Factory plantea desarrollar un campus de inteligencia artificial en Venezuela sobre más de 50 hectáreas en el eje Guarenas-Guatire, estado Miranda. La propuesta se encuentra todavía en fase de estructuración y prefactibilidad, por lo que sus dimensiones tecnológicas finales y el monto total de inversión aún no están definidos.
Según informó Bloomberg Línea, el proyecto contempla de forma preliminar una planta termoeléctrica a gas natural de hasta 80 megavatios (MW), una instalación solar de entre 5 MW y 8 MW, sistemas de almacenamiento eléctrico mediante baterías y una planta de tratamiento de aguas residuales.
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ToggleUn campus de inteligencia artificial en Venezuela con energía propia
Uno de los elementos más relevantes del planteamiento es que la infraestructura energética forma parte del proyecto desde su diseño. Los 80 MW mencionados corresponden a la capacidad preliminar de generación de la planta termoeléctrica y no a la potencia informática del futuro centro de datos.
La capacidad de cómputo, el número de GPU, la densidad de procesamiento y los sistemas de refrigeración deberán definirse durante la ingeniería detallada y en coordinación con el socio tecnológico que se incorpore. Los promotores prevén completar durante 2026 los estudios técnicos y de factibilidad antes de avanzar hacia permisos y una posible ejecución física en 2027.
El enfoque energético resulta especialmente importante para un centro de datos orientado a cargas de inteligencia artificial, donde la disponibilidad continua de electricidad es tan relevante como la capacidad instalada. La propuesta busca combinar generación a gas con energía solar destinada principalmente a servicios auxiliares y otras necesidades del parque industrial.
Venezuela ya dispone de centros de datos, pero la escala para IA sigue siendo limitada
El proyecto aparece en un mercado que ya cuenta con infraestructura digital, aunque todavía con una escala reducida frente a otros países de la región. El reporte de Venezuela de Internet Society Pulse registra ocho centros de datos activos en el país durante 2026.
Entre las instalaciones existentes está CAR1 de Cirion Technologies, en Caracas. La propia Cirion Technologies señala que ese centro dispone de 4 MW de generación propia y una arquitectura preparada para atender mayores necesidades de procesamiento, conectividad y seguridad asociadas con la IA.
La diferencia es que TP AI Factory se plantea desde el inicio como un campus específicamente orientado a infraestructura para inteligencia artificial. Aun así, el proyecto todavía debe superar etapas técnicas, regulatorias y financieras antes de poder considerarse una instalación en construcción.
La búsqueda de un socio tecnológico será clave
Los responsables del preproyecto han señalado que cuentan con el terreno y el concepto inicial, pero necesitan una alianza con especialistas capaces de definir la infraestructura tecnológica definitiva. Esa decisión determinará tanto el tamaño del centro de datos como sus requerimientos eléctricos, de refrigeración, almacenamiento y conectividad.
La propuesta se suma a una tendencia regional de inversiones en capacidad de procesamiento para IA. En Anderseo ya analizamos cómo la Patagonia está atrayendo nuevos proyectos de data centers vinculados con inteligencia artificial, donde la disponibilidad energética también aparece como uno de los factores centrales para decidir ubicaciones.
En Venezuela, además, la posible ampliación de infraestructura digital ocurre mientras se plantean inversiones para recuperar y modernizar la capacidad eléctrica del país. El proyecto de TP AI Factory guarda relación con ese contexto, que Anderseo abordó al explicar los planes de modernización del sistema eléctrico venezolano asociados con GE Vernova.
Qué falta para que el proyecto pase del papel a la construcción
Por ahora, TP AI Factory debe completar estudios de factibilidad, definir el suministro de gas, terminar el diseño de interconexión eléctrica, avanzar con los permisos y cerrar la incorporación de un socio tecnológico. También falta determinar la capacidad informática real del campus y, con ella, el monto total de inversión requerido.
Por esa razón, la iniciativa debe entenderse como un proyecto en prefactibilidad y no como un centro de datos ya aprobado o en construcción. Si logra avanzar hacia la ejecución, podría convertirse en una de las apuestas privadas más relevantes de infraestructura para inteligencia artificial en Venezuela, especialmente por integrar capacidad de cómputo y generación energética dentro del mismo complejo.


